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¿Qué
debo saber antes de elegir una cartera de retiro?
ITIPress.org - Marlon Jerez / Consultor en Economía y
Finanzas
Invertir
dinero en una cartera de retiro es una meta de largo plazo que la mayoría de
nosotros tenemos. Los grandes factores a considerar antes de realizar la
inversión para propósitos de largo plazo, deben ser: la edad del cotizante y
el número de años que restan para la fecha del retiro. Entre más joven sea
la persona, tiene más años hasta el momento de su retiro y, por lo tanto,
tiene una mayor disponibilidad para realizar inversiones con un mayor
potencial de crecimiento, pero asociadas a un mayor riesgo, como por ejemplo
acciones o inversiones en bienes raíces.
Una regla muy
útil para poder realizar la colocación del dinero entre inversiones de largo
plazo con potencial de crecimiento (acciones) e inversiones más
conservativas (¿conservadoras?) como instrumentos de deuda (bonos),
consiste en restar de 100, la edad que se tiene al momento de tomar la
cartera para retiro (o restar de 120 si se quiere ser más agresivo) e
invertir el porcentaje resultante en acciones. Lo restante se debe invertir
en bonos.
Por ejemplo,
si la persona interesada tiene 30 años de edad, significa que podría
invertir 70% (100-30) a 90% (120-30) en acciones. Lo que resta de 10% a 30%
en bonos, todo depende de la actitud que tenga para tomar riesgos. Pero si
la preferencia riesgos es intermedia (indiferente) puede utilizar la fórmula
variándola de la siguiente forma: restar la edad de 110, el resultado
invertirlo en acciones y el resto en bonos.
Otro ejemplo,
una persona que tiene 40 años, tendría que invertir 70% en acciones y el 30%
restante en bonos.
Existe una
gran variedad de portafolios conformados por instrumentos de renta variable
(acciones) e instrumentos de renta fija (bonos). Por ejemplo, los fondos
mutuos que ofrecen planes de retiro tienen diferentes carteras con una
variedad de estructuras.
Existen
portafolios para personas más cautelosas al riesgo, los cuales están
conformados por un 70% invertido en bonos y el otro 30% en acciones; existe
también el de 50%-50%, 40%-60% y finalmente el de 30%-70%.
Lo importante
que se debe tener en cuenta es que esta distribución está muy relacionada
con el grado de aversión al riesgo, que para la mayoría de las personas está
ligado con la edad.
Después de
conocer la forma de distribuir la cartera, es importante definir nuestro
horizonte óptimo de planeación, éste dependerá de la fecha en que queremos
retirarnos. Es muy importante saber que la distribución que hemos elegido no
la debemos cambiar diariamente, mensualmente, ni anualmente; lo más
conveniente es esperar por lo menos 5 años para reacomodar la cartera, ya
que en el corto plazo diferentes variaciones en la cartera, si bien es
cierto que puede producir un bienestar psicológico, pero en el largo plazo
puede darnos como resultado un bajo retorno.
Un consejo
para el momento de tomar una cartera de retiro extra para complementar
ahorros es que si se invierte en una cartera de retiro, por lo general todo
lo que se invierte en este tipo de fondos está exentos del pago del impuesto
sobre la renta hasta el momento en que comienza a retirar el dinero, por lo
que al elegir los instrumentos en los que se va invertir, es de recordar que
los bonos u otros instrumentos emitidos por el estado, independientemente
que estén en una cartera para retiro, no están sujetos al pago del impuesto
sobre la renta, por lo que estos instrumentos ofrecen una tasa de
rendimiento menor comparados con aquellos que no están libres del pago de
impuesto, por lo que es conveniente invertir en estos últimos, ya que
generan un rendimiento mayor y las ganancias estarán libres del pago de
impuesto a la renta debido a que se encuentran dentro de una cartera de
retiro.
Otra
alternativa que se debe explorar es contemplar dentro de la cartera una
proporción invertida en un fondo mutuo extranjero; esto, además de
diversificar el riesgo puede ayudar a aumentar la rentabilidad de la cartera
total.
Otro punto
importante a tomar en cuenta es sobre la necesidad de contar con un asesor
financiero para la formación de esta cartera. Un postulado de la finanzas
dice que “ningún inversionista paga por lo que puede hacer igual o mejor que
otra persona”; es decir, que si esta persona tiene conocimientos del mercado
y de finanzas y puede elegir y administrar su propia cartera, esto no lo
convierte en un asesor financiero; pero si esta persona no tiene ningún
conocimiento del tema y quiere elegir la mejor opción debe contemplar la
opción de contratar los servicios de un asesor profesional. Otro consejo
importante, nunca contrate a un asesor que trabaje para el mismo fondo o
administradora de cartera que piensa adquirir, porque ahí se presentaría un
problema de conflicto de intereses, lo cual podría ser una desventaja.
También es
necesario considerar que si la inflación en su país es muy variable, lo
lógico sería asegurarnos en contra de ella, invirtiendo en instrumentos que
no disminuyan su rentabilidad debido a los cambios de ésta en el tiempo. Por
ejemplo, en muchos mercados existen los bonos indexados, los cuales pagan
una tasa de interés real sobre el valor de la tasa de inflación para
mantener una tasa de rentabilidad nominal positiva en el tiempo.
Tomar una
cuenta de retiro extra es una buena decisión, ya que esto nos permitirá en
el futuro una mayor disponibilidad de ingresos.
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"Las mentes grandes
tienen propósitos, las otras tienen deseos." – Washington Irving
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